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16 octubre, 2006

Día Clarice

El día empezó a las siete de la mañana, dándole de comer a las gatunetas. Volví a la cama con el libro "El vía crucis del cuerpo" de Lispector, que me DE-VO-RE en sólo una hora. Es una colección de 13 cuentos, y en uno de ellos aparece, por lo que recuerdo de lo que he leído de ella, la única referencia a una relación "lésbica".
La cuestión es que el contacto contundente con su voz (yo a Clarice no la leo, la escucho) quedé como muy movilizada. A eso de las 9 de la mañama me había instalado en el living, preparado unos mates y estaba rodeada de los 11 libros que tengo de ella en español, habiendo dejado en los estantes los 5 en portugués. La idea era re-leer las marcaciones hechas allí con mis lápices (sí soy de esos bichos, al decir de Cortázar, que leemos y acechamos los libros con un lápiz en la mano).

Es más: pude empezar una especie de "proyecto" de escritura de una serie de cuentos. Se me ocurrió la idea mientras re-leí partes de "La araña", y lo anoté en mi cuaderno de notas/diario, pero al rato tuve que encender la computadora, armar la carpeta, y bueno, al final empecé tres archivos que corresponden a tres bocetos de cuentos. Esto me pasa por primera vez en la vida.

Pasado el mediodía salí a caminar, sí, sí. Me cargué el Ipod, un bolsito con "Agua viva" y las crónicas de Lispector y marché hacia el río. Me quedó un rato largo mirádole en la zona de la Fluvial, alejada de la gente (poca para ser un feriado). A los pocos minutos de estar allí, el río me regaló un barco, y a que no saben cómo se llamaba?: Amazon, de bandera griega; primero sonreí y después lagrimié un poco; me dije: Está todo bien, está todo bien.

12 octubre, 2006

Del diario de Susan Sontag

Pequeña nota fechada el 31 de diciembre de 1958:

"El escribir se corrompe si se intenta moralizar para elevar los estándares morales de la gente. Nada evita que sea yo una escritora, excepto la pereza. Una buena escritora (...) ¿Por qué es importante escribir? Principalmente y sin caer en la egolatría, supongo que porque quiero ser esa persona y no porque haya algo que deba decir. Bueno, ¿y por qué no?, también eso. Con un poco de egoísmo como es este hecho irreversible que provee este diario, debería yo decir algo que debe ser dicho."


Bueno, comparto con ustedes lo que acabo de postear en mi bloga Pont des Arts, en tres partes: fragmentos de los diarios de Susan Sontag:

http://pont_des_arts.blogspot.com/2006/10/de-los-diarios-de-susan-sontag-i.html
http://pont_des_arts.blogspot.com/2006/10/de-los-diarios-de-susan-sontag-ii.html
http://pont_des_arts.blogspot.com/2006/10/de-los-diarios-de-susan-sontag-iii.html

Que disfruten esta lectura que nos posibilitó un diario mexicano.

10 septiembre, 2006

Para trepar a las Cumbres



"Para preparar una clase se necesita
una poca de gracia, una poca de gracia
y lecturitas! Y arriba y arriba"
(leer con el ritmo de La Bamba)

07 septiembre, 2006

Clase sobre Cumbres Borrascosas

Después de más de dos meses de re-leer materiales, de un par de semanas re-escribiendo mis clases del año pasado, ayer di la primera de las dos clases que debo dar en Literatura Europea II en la UNR, sobre Cumbres Borrascosas.
Al finalizar se me acercaron varias alumnos y alumnas para preguntar cosas diversas, pero una de ellas me dijo que le hacía recordar a cierta profesora de la facultad, y mi clase le había parecido "muy, muy (iba abriendo los brazos hacia arriba) muy artística". Fue lo mejor que me habrían podido decir al terminar una clase o curso. Realmente no me lo esperaba, y ese comentario me hizo muucho bien.

06 septiembre, 2006

Vampiria

Hay una compilación, de la que tomamos prestado su título para dar nombre a una de los labels de la buhardilla, y que antes intentó ser un blog que ya no existe más. Es muy pero muy recomendable:

VAMPIRIA - DE POLIDORI A LOVECRAFT -

Compiladores: IBARLUCIA, RICARDO, CASTELLO-JOUBERT, VALERIA

Editorial: ADRIANA HIDALGO EDITORA

ISBN: 987-9396-79-0

Este libro reúne veinticuatro historias, una por cada hora de una larga y tenebrosa jornada que comienza a la luz de las velas, cierta medianoche de 1816, junto al lago de Ginebra, con el primer cuento de vampiros de la literatura europea, El vampiro, de Polidori y se cierra en Buenos Aires, hacia 1927, con El vampiro de Horacio Quiroga, en la sala vacía de un cinematógrafo donde se desvanece para siempre el espectro mudo de una actriz de Hollywood.

Hay textos que se traducen por primera vez, como es la primera versión del Horla de Maupassant. Y además cada texto tiene una introducción que suele ser riquísima en datos y comentarios.

Si amás este tema, ESTE es el libro.

24 septiembre, 2002

A los 30 años de la muerte de Alejandra Pizarnik

Alejandra Pizarnik
(1936-1972)

por Gabriela De Cicco

(Esta nota apareció originalmente en la contratapa de "Rosario/12" del 24 de septiembre de 2002, suplemento local del diario "Página/12", Rosario, Santa Fe, Argentina)*


una mirada desde la alcantarilla
puede ser una visión del mundo


la rebelión consiste en mirar una rosa
hasta pulverizarse los ojos

AP



Treinta años después de la muerte de Alejandra Pizarnik me vuelvo a preguntar, como lectora y como poeta, qué herencia me dejó Pizarnik-mujer-escritora.

Podría remontarme a 1985, a mi primera lectura; a los subrayados de aquella primera pasión. Podría trazar un mapa del deseo, o del infierno. Pero no.

Prefiero dejar que su voz vibre y vibre en un pensamiento más cercano al activismo. Más cercano a los debates en que actualmente me debato: las mujeres y nuestras circunstancias. La creación y sus relieves, sus paisajes y bajos fondos.

Su escritura y su pensamiento me desata, me lanza hacia un futuro de treinta años. Cuando ella ya no está. Cuando las realidades y las necesidades de las mujeres parecen no haber cambiado tanto. Cuando la poesía escrita por mujeres aparece más como un tema de tesis que un lugar de resistencia y de creación de nuevas lenguas.

Las formas de un decir que cruce las fronteras de lo (auto)biográfico, y se instale en medio del cuerpo regulado, en el centro de las moralinas, en las luchas por dar.

El 7 de diciembre de 1952 la poeta escribió en su diario personal: "...Algún día encontrarás este diario y será antiguo, algún día verán mis fotos y se reirán de la moda actual. El vanguardismo será clasicismo y otros jóvenes rebeldes se reirán de él. Pero... ¿es posible soportar esto? Quiero morir. Tengo miedo de entrar en el pasado. Pienso en alguna mujer de mi edad de hace un siglo. ¿Qué hacía cuando estaba angustiada? ¿Qué?" (1)

¿Qué hacía una muchacha de 16 en el mismo año en que ocurrió la batalla de Caseros y se derrocó a Rosas? ¿Qué hacía una muchacha en 1852 mientras Juana Manso, ya de 40 y pico de años, fundaba en Brasil un diario para mujeres? O bien nos puede servir de ejemplo la primera mujer que fue condenada a muerte y ejecutada el 18 de agosto pero de 1848, es decir Camila O'Gorman, de 20 años? (2)

Si sigo con esa fecha del diario como eje, pero con fechas más cercanas, podemos pensar en que apenas 10 años antes, es decir en 1942, su amiga Olga Orozco publicó su primer libro de poemas, "Desde lejos", y que diez años más tarde, la misma Pizarnik publicaría esa colección de poemas que es una especie de cofre con joyas, y que todas y todos conocemos como "Árbol de Diana".

El tiempo traza espirales vertiginosas. Da nuevos aires a las lecturas y sus posibles combinaciones. Crea calendarios malabares.

Y me arrastra hasta 1970, cuando a Victoria Ocampo se le ocurrió hacer para su revista Sur, una serie de "8 Preguntas a escritoras, actrices, mujeres de ciencia, de las artes, del trabajo social y del periodismo" (3) ; preguntas dirigidas a interrogar a algunas hacedoras de cultura sobre la realidad de las mujeres.

Una de las escritoras que responde es Pizarnik, y es como si estuviera respondiendo un cuestionario muy actual. Y en sus palabras podemos ir leyendo un otro lado de la poeta, que sin embargo aparece en su obra.

La pregunta número 3 fue la siguiente: ¿Cree necesaria la educación sexual? Pizarnik responde escuetamente: "Por cierto, puesto que lo sexual es arduo." palabras que se pueden llegar a relacionar con aquella cita de Kafka, que de tan recurrente en la poeta, ya aparece como apropiada, con diferentes variaciones: "¿Qué he hecho del don del sexo?"

La pregunta 5 tiene terrible vigencia, y sobre todo en nuestra ciudad: "¿Cree que las leyes que rigen el control de la natalidad y el aborto deben estar en manos de la Iglesia y de los hombres que gobiernan o bien en las de las mujeres que, a pesar de ser las protagonistas del problema, no han tenido voz ni voto en algo que les concierne vitalmente?"

La respuesta de la poeta es contundente: "Esta pregunta hace referencia a un estado de cosas absurdo. Cada uno es dueño de su propio cuerpo, cada uno lo controla como quiere y como puede. Es el demonio de las bajas prohibiciones quien, amparándose en mentiras &laqno;morales», ha puesto en manos gubernamentales o eclesiásticas las leyes que rigen el aborto. Esas leyes son inmorales, dueñas de una crueldad inaudita. Cabe agregar, a modo de ilustración, la sugerencia de Freud de que aquél que inventara el anticonceptivo perfecto o infalible sería tan importante para la humanidad como Jesucristo."

La irreverencia de la respuesta de Alejandra me acerca más a esta lectura que hoy propongo. Lectura interesada en interrogar a la poeta desde un lado casi desconocido. "Aunque ser mujer no me impide escribir, creo que vale la pena partir de una lucidez exasperada. De este modo, afirmo que haber nacido mujer es una desgracia, como lo es ser judío, ser pobre, ser negro, ser homosexual, ser poeta, ser argentino, etc, etc. Claro es que lo importante es aquello que hacemos con nuestras desgracias." (4)

A través de su escritura, Pizarnik pudo hacerse cargo de varias de esas "fatalidades" mencionadas más arriba. Desde la lírica más trabajada, hasta un humor corrosivo, pasando por la impiadosa práctica del registrarse día a día en sus diarios. Creo que cuando se lleguen a dar a conocer estos últimos, como cuando tengamos acceso finalmente al tomo de su prosa y ensayos ya editados en España, descubriremos a una poeta de la iracundia y de la irreverencia. Una poeta que no dejó de construir y corregir su poesía de una manera implacable. Una escritora que intentó, incansablemente, trazar el mapa de una gramática propia, de una lengua que le fuera menos ajena.

La enumeración citada más arriba, enumeración dicha desde el privilegio de una hija de clase media inmigrante puede resonarnos muy cercana. Resuena lo subordinado, lo aniquilado, lo que no se puede dejar de ser, lo condenado y lo de moda, su fatalidad mayor, y la fatalidad de la extranjería.

La lucidez de la construcción de las respuestas para este cuestionario se puede unir también con la lucidez del texto "La Sala de Psicopatología" (1971): "...pero le pasó (a Kafka) lo que a mí:/ se separó/ fue demasiado lejos en la soledad/ y supo -tuvo que saber-/ que de allí no se vuelve// se alejó -me alejé-/ no por desprecio (claro es que nuestro orgullo es infernal)/ sino porque una es extranjera/ una es de otra parte,/ ellos se casan,/ procrean,/ veranean,/ tienen horarios,/ no se asustan por la tenebrosa/ ambigüedad del lenguaje/ (No es lo mismo decir Buenas noches que decir Buenas noches)..." (5)

Quien pueda pescar esa diferencia podrá adentrarse más profundamente en la obra de esta poeta que murió el 25 de septiembre de 1972.

Diana Bellessi en su último libro "Mate Cocido" (septiembre 2002), en el poema Enero despliega su amor y contraría a la amada: "Dios mío, se abre,/ el instante consagra/ la rosa en el aire/ pequeña y perfecta/ Es boca entreabierta/ de un pálido ámbar/ de bella innombrable/ ¿Pulverizarse? No,/ tan sólo entregarse/ Volvernos la rosa." Ella, una de sus herederas, pudo darnos un ejemplo de nuevo diálogo posible, entre lo escrito ahora y lo escrito hace 40 años en "Árbol de Diana". Nos convence de que hay otras miradas posibles, ya no presas en una alcantarilla.


Notas:

1) En Bordelois, Ivonne: Correspondencia Pizarnik, Ed. Seix Barral, 1998; pág. 49.

2) "Diccionario Biográfico de Mujeres Argentina", de Lily Sosa de Newton. Plus Ultra.

3) En: Sur nros. 326/328 (tomo único), Buenos Aires (sept. 1970- jun. 1971), pp. 241-243.

4) Respuesta a la pregunta: "Por el hecho de ser mujer, ¿ha encontrado impedimentos en su carrera? ¿Ha tenido que luchar? ¿Contra qué y contra quién?".

5) Pizarnik, Alejandra: Poesía Completa, Edición a cargo de Ana Becciu, Lumen, España; pág. 416.

* Este artículo fue reproducido en la entrega del 1º de octubre de 2002 de Cimac Semanal, México; también lo reprodujo la Relat, Perú en su Boletín electrónico Nº 12.

23 noviembre, 1998

Imagen del texto vivo: a 10 años de la publicación de "Eroica"

Imagen del texto vivo: a 10 años de la publicación de "Eroica"

por Gabriela De Cicco

(Publicado en la revista Los Lanzallamas,
noviembre 1998, Rosario, Argentina)

En Noviembre de 1988, a escasos cinco años de la vuelta a la Democracia, se edita Eroica (Ed. Último Reino/ Libros de Tierra Firme), el quinto libro de poemas de la poeta santafecina Diana Bellessi (1946). Libro que, sin duda alguna, creó toda una movilización dentro de la producción poética (y crítica) argentina de aquellos años.

Concebido como épica lésbico-feminista, Eroica, supo dar voz a la voces borradas, elididas, suprimidas, (auto)censuradas, olvidadas, aludidas.

Creó un punto de partida desde el cual comenzar una re-visión amorosa de las historias personales y de las historias oficiales.

Consciente de ser la primera pero no la única "Soy la primera que/ penetra aquí/ y aquí entró/ la especie entera/ ¿Qué hay detrás?" (págs. 9-10), Diana Bellessi le da cuerpo poético a un cuerpo avasallado por el avatar histórico: las mujeres, el pueblo, sus memorias, sus olvidos.

Los poemas nos proponen un gran desafío: "(...)mirar/ El balbuceo/ el alfabeto// el idioma trozado/ en digresión genial/ Cruzado/ por su precisa significación// su pérdida/ de significado/ puntual/ pujando/ a la intemperie/ de la historia/ Mirar". (págs. 17-18)

Resuenan en Eroica la sinuosa movilidad de la murga y las pulsaciones del deseo por los cuerpos semejantes en sus infinitas diferencias: "(...)Sobre la testa/ penachos de cortadera/ alas/ de la inmensa máscara/ el cuerpo entero/ una máscara/ menear preciso/ seguido apenas por la larga capa/ leopardo rozando el polvo/ de sudor rociado/ Vírgenes intocables/ travestis sobre el altar/ la calle/ Y sólo atrás/ las muchachas/ morenas de ceñidas piernas/ pies caderas hombros tetas/ derramar del brillo/ en millones de lentejuelas/ satén tafeta/ la espalda tensa/ el arco antiguo/ carcaj cargado/ fantasma/ desnudas caras/ altivas y violentas/ cierra el cortejo/ Abren el cortejo/ al Pueblo entero/ devorado/ por el terror del golpe/ el bombo/ que invade el hueso/sagrado" (pág. 28).

Eroica parece funcionar, a mi entender, como una especie de gozne dentro de la obra de la autora, articulando así dos momentos poéticos. Desde Eroica se puede mirar hacia atrás y hacia adelante viendo claramente cómo el pensamiento bellessiano se va preparando para una poética más contemplativa (la de El Jardín (1992), o la de su inédito La Edad Dorada), que ya tienen sus primeros rastros en Tributo del Mudo, y cómo la segunda parte de dicho libro prefigura algunos de los poemas de Eroica.

Desde el comienzo del libro la autora nos propone un desafío, el acceso a la imagen, pero ¿a qué imagen se está refiriendo? De a poco podemos ver cómo se pasa de una visión casi microscópica del cuerpo, a una fundación textual y cósmica del cuerpo de mujer que canta y cuenta aquello que Memoria le prodiga.

Este acceso está planteado como una escena de caza; puesta en escena salvaje donde se representa la lucha entre la que domestica aludiendo y la "presa" aludida. "Gesto de mutua apropiación" entre la recién llegada y la imagen esquivamente inmóvil: "Aquí/ El arcaico felino/ salta// Su sombra inmóvil/ que nunca posa sobre la presa". (pág. 8)

Podemos así ser testigos de la creación textual de un nuevo cuerpo de mujer; por primera vez un cuerpo entrevisto de esta forma.

Pero el imperativo es el que nos invita, desde el verso inicial del libro que dice: "Entrar". Entrar a esa zona de riesgo que es la imagen como medio de alusión. En Eroica, lo que antes era aludido o apenas entrevisto en la poesía escrita por mujeres, aquí se vuelve carne; pensemos en Delmira Agustini o en otras poetas crecidas bajo el influjo del modernismo, utilizando sus símbolos hasta el cansancio. Símbolos que por otro lado fueron forjados por poetas hombres para poder hablar de ese "prodigio y misterio" que era la mujer para ellos.

Eroica re-crea las retóricas simbolista, romántica, y aún aquella del cantar trovadoresco, re-generando imágenes, desarticulando las formas poéticas, entrecruzando diferentes discursos, apelando a la fantasía de la construcción de una nueva sujeta autora, que inaugura camino.

Esa fantasía cristalizó en los poemas de este libro, y desde hace diez años hemos podido ver cómo muchas poetas argentinas han ido dibujando un nuevo mapa del decir poético y aún crítico. Años de re-visión y de creación constante que nos ha permitido dejar de ser las hijas de la Muda.

© Gabriela De Cicco. Pedir autorización a la autora para reproducirlo.